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martes, 4 de marzo de 2014

PLAN DE SALVACIÓN

1)¿Porque necesitamos arrepentirnos y la salvación de nuestra  alma?

·Por cuando todos pecaron y están destituidos de la gloria de  Dios 
(Romanos 3:23).

·Por tanto, como el pecado entro en el mundo por un hombre, y por el 
pecado la muerte, asi la muerte paso a todos los hombres, por cuanto 
todos pecaron (Romanos 5:12).

·Porque la paga del  pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida 
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23).

2)¿Puede nuestras obras “buenas” darnos la Salvación?

·Porque por  gracia sois salvos por  medio de la  fe en ( Jesucristo y su 
sangre) y esto no es de vosotros pues es don de Dios y no por obras de 
justicia para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8,9). 

Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por 
la fe en Jesucristo. (Gálatas 2:16) 

·Siendo justificado gratuitamente por su gracia mediante la redención que 
es Cristo Jesús (Romanos 3:24).

3)¿Quién  nos da la  Salvación y quien es  nuestro mediador?


·Porque hay un solo Dios y un solo Mediador entre Dios y los hombres 
Jesucristo hombre  (1ra Timoteo 2:5).

·Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida nadie viene al padre 
sino es por mi (Juan 14:6).

·Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo del 
cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos (Hechos 4:12).

4)¿Qué dice Dios acerca de las imágenes y los idolos?

·No tendras dioses ajenos delante de mi, no haras imagen, ni ninguna 
semejanza de lo que este arriba en el cielo,ni abajo en la tierra,ni en las 
aguas debajo de la tierra, no te inclinaras a ellas, ni las honrarás, porque 
yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso,que visito la maldad de los padres 
sobre los hijos hasta la tercera  y  cuarta  generacion  de  los  que  me 
aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me  aman y guardan 
mis mandamientos (Exodo 20:3-6).

·Seran vueltos atrás y en extremo confundidos os que confian en idolos  y 
dicen a las imágenes de fundicion: vosotros sois nuestros dioses (Isaias 
42:17)

·Los idolos de plata y oro ,obra de mano de hombres, tienen boca, mas  
no hablan; tienen ojos mas no ven; orejas mas no oyen; tienen narices 
mas no huelen, manos  mas no  palpan,tienen pies mas no andan;  no 
hablan   con su garganta,  semejantes  a  ellos  son los  que   hacen  y 
cualquiera que confia en ellos (Salmos 115:4-8)

5)¿Y si no me predican aun tengo excusa delante de Dios?

·Porque lo  que de  Dios  se  conoce les  es manifiesto  pues Dios  se lo 
manifesto, porque las cosas invisibles de El, su eterno poder y deidad, se 
hacen claramente visible desde la creación del  mundo,siendo entendidas 
por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 
(1:19-20).

·Si yo (Jesuscristo) no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no 
tendrian pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado  (Juan 
15:22).

6)Existe verdaderamente un jucio, el infierno y quiene iran alla?

·Y de manera que esta establecido para los hombres que mueran una sola 
vez y después de esto el jucio (Hebrero 9:27).

·y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios,Dios los entrego a una 
mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados 
de toda  injusticia, fornicacion, perversidad, avaricia, maldad, llenos de 
envidias,  murmuradores, detractores aborrecedores de Dios,injuriosos, 
soberbios  altivos,  inventores de  males,  desobendiente  a   los   padres, 
necios, desleales,sin afecto natural, implacables sin  misericordia quienes 
habiendo  entendido el jucio de Dios que quienes practican tales cosas 
son dignos  de muerte, no solo las hacen, sino que  tambien se 
complacen con los que las practican (Romanos 1:28).

·Y diciendo Donde esta la promesa  de advenimiento (venida)   porque 
desde el dia en que los padres  durmieron (murieron) todas las  cosas 
permacenen asi como desde el principio de la creación. Estos  ignoran 
voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron  hechos los cielos y la 
tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo 
de entonces perecio anegado en agua, pero los cielos y la tierra  que 
existe ahora,esta reservados por la misma palabra,el señor no retarda su 
promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para 
con  todos nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos 
procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:4-7,9)

7)¿Qué tengo que hacer para ser salvo?

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu 
corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo,porque con el 
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 
(Romanos 10:10).

El fin de todo el discurso oído es este: Temed a Dios, y guarda sus 
mandamientos porque esto es el todo del hombre, porque Dios traerá 
toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea 
mala. (Eclesiastés 12:13).

Di esta Oración: Señor Jesucristo reconozco el sacrificio que    hiciste por 
mí en la cruz del calvario, te acepto como mi único y suficiente Salvador, 
te pido que me laves con tu sangre, te pido Dios que inscribas mi nombre 
en el libro de la vida y me ayudes a servirte y hacer tu voluntad para la 
gloria y la honra de tu nombre en el Nombre de Jesucristo.  Amen. 

EL TIEMPO



CUANTAS VECES SE A ESCUCHADO ESTA FRACE : EL TIEMPO ES ORO O MI TIEMPO ES VALIOSO .EN UNA SOCIEDAD DONDE LE DAN MUCHO VALOR AL TIEMPO PERO YO PREGUNTO ¿ Y EL TIEMPO DE CONVERTIRE A DIOS CUANDO SERA ??? LA RESPUESTA YA LA CONOCEMOS : NO TENGO TIEMPO O MI TIEMPO NO A LLEGADO O CUANDO SEA VIEJO TENDRE TIEMPO ECT. Y YO TE PREGUNTO : ¿ QUIEN TEDA EL TIEMPO ? ¿ QUIEN TEDA LA VIDA ?

  ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 
  cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 

  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.  SANTIAGO 4:13-15

2Co 6:2  Porque dice: 
 En tiempo aceptable te he oído, 
 Y en día de salvación te he socorrido.

He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. 


DICE UN REFRAN ESPAÑOL : NO DEJES PARA MAÑANA LO QUE PUEDAS HACER HOY.

POR ESO PARATE UN MOMENTO DE TU TIEMPO EL CUAL DIOS TEDA Y RECONOCE AL SEÑOR COMO REY DE TU VIDA ENTREGALE TU CORAZON Y VERAS QUE EL VALE NO TODO EL TIEMPO DEL MUNDO SINO TODO EL TIEMPO DE LA ETERNIDAD

EL FRUTO DEL ESPIRITU ES .....FÉ

“El fruto del Espíritu es... fe”
 (Gal_5:22).
Por lo general, este fruto del Espíritu se entiende como fidelidad. No se refiere a la fe que salva o a la confianza que ejercemos en Dios día tras día (aunque puede estar incluida). Más bien alude a la fidelidad y seriedad en nuestros tratos con el Señor y con los demás. Alguien la ha definido como: “ser fiel a sí mismo, a la propia naturaleza, a cualquier promesa dada y a cualquier confianza que se nos dispensa”.
Cuando decimos que la palabra de un hombre es su garantía, queremos decir que tiene palabra, que al tratar con él, no es necesario un contrato escrito. Una vez que se ha comprometido a realizar algo, se puede depender y confiar en que él ciertamente lo llevará a cabo.

El hombre fiel acude puntual a sus citas, paga a tiempo sus cuentas, asiste regularmente a las reuniones de la comunidad local y lleva a cabo las tareas que le asignan sin tener que recordárselo constantemente. Es inquebrantablemente fiel a sus votos matrimoniales y constante en el cumplimiento de sus responsabilidades familiares. Separa conscientemente dinero para la obra del Señor y es cuidadoso con la mayordomía de su tiempo y talentos.
Fidelidad significa lealtad a la propia palabra, aun a costa de sí mismo. El hombre fiel es aquél que: “aun jurando en daño suyo, no por eso cambia” (Sal_15:4c). En otras palabras, no cancela una cita para cenar cuando recibe otra invitación que promete un mejor menú o una compañía más agradable. No renuncia al trabajo para ir en un viaje de recreo (a menos que arregle primero un sustituto satisfactorio), vende su casa al precio convenido aunque después alguien le ofrezca 100.000 Euros más.

Lo esencial de la fidelidad es estar dispuesto a morir antes que renunciar a la propia lealtad a Cristo. Cuando cierto rey mandó a un cristiano fiel que se retractara de su confesión de Cristo, el hombre replicó: “El corazón lo pensó; la boca lo habló; la mano lo suscribió y si fuera necesario, por la gracia de Dios, la sangre lo sellará”. Cuando a Policarpo le fue ofrecida la vida a cambio de negar al Señor, escogió que lo quemaran en la hoguera y dijo: “Estos ochenta y seis años he servido a mi Señor y nunca me hizo mal alguno. No puedo negar ahora a mi Señor y Amo”.

Los mártires fueron fieles hasta la muerte y recibirán una corona de vida (Apo_2:10).


EL FRUTO DEL ESPÍRITU ES.......PACIENCIA

“El fruto del Espíritu es... paciencia”
(Gal_5:22).
La paciencia es la virtud que nos permite sobrellevar nuestras aflicciones triunfalmente cuando se agravan las situaciones de la vida. Si bien la paciencia se refiere a la respuesta complaciente y dócil frente a estas adversas circunstancias, por lo general alude a una resistencia a las provocaciones de la gente, resistencia en la que la misericordia no está ausente.

Dios es paciente con el hombre. Pensemos por un momento en la gravísima pecaminosidad de la raza humana en nuestro tiempo: la legalización de la prostitución, la popularización de la homosexualidad, las leyes que permiten el aborto, la descomposición del matrimonio y el hogar, el rechazo general de los valores morales y, por supuesto, el pecado supremo del hombre: el rechazo total del Hijo de Dios como único Señor y Salvador. Si Dios decidiera acabar con la humanidad de un solo golpe no podríamos acusarlo de injusticia. Pero no lo hace. Su benignidad tiene el propósito de guiar al hombre al arrepentimiento, pues él no quiere que ninguno perezca. 

La voluntad de Dios es que esta paciencia se reproduzca en la vida de los que forman Su pueblo a medida que se rinden al Espíritu Santo. Esto significa que no debemos ser violentos ni perder los estribos con facilidad o enojarnos con los que nos hacen mal. En contraste, debemos mostrar siempre lo que alguien ha llamado “una clase de paciencia victoriosa”.

Cuando Corrie y Betsie ten Boom soportaban sufrimientos indescriptibles en un campo de concentración, Betsie a menudo decía que habría que ayudar a esa gente una vez que se vieran en libertad. Corrie pensaba que su hermana estaba pensando en algún programa para rehabilitar a las víctimas de los Nazis. No fue sino hasta más tarde que Corrie se dio cuenta de que Betsie se refería a sus perseguidores. Deseaba encontrar algún modo de enseñarles a amar. Corrie comentaba: “Y me pregunté, no por primera vez, qué clase de persona era Betsie, esta hermana mía... ¿Por qué clase de senda transitaba ella mientras yo marchaba penosamente en aquel mundo de sólidas realidades?” (El Refugio Secreto, pág. 205).

El camino que Betsie seguía era el camino de la paciencia, y Corrie también lo transitaba, a pesar de que humildemente lo negara.

lunes, 3 de marzo de 2014

EL FRUTO DEL ESPIRITU ES.....GOZO

“El fruto del Espíritu es... gozo”
(Gal_5:22).
El hombre no encuentra gozo verdadero hasta que encuentra al Señor. Sólo entonces conoce lo que Pedro llama el: “gozo inefable y glorioso” (1Pe_1:8).
Cuando las circunstancias son favorables cualquiera puede regocijarse, pero el gozo que es fruto del Espíritu no depende de las circunstancias terrenales. Brota de nuestra relación con el Señor y de las promesas preciosas que nos ha dado.
 Habría que destronar a Cristo para poder despojar a la iglesia de su gozo.
El gozo cristiano puede coexistir con el sufrimiento. Pablo los une cuando habla de:  “toda paciencia y longanimidad con gozo”(Col_1:11-12). Los santos de Tesalónica habían recibido la palabra “en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1Te_1:6). A través de los siglos los santos sufrientes han testificado de cómo el Señor les ha dado cánticos en la noche.

El gozo puede convivir con la tristeza. Un creyente puede estar ante el sepulcro de un ser querido, dejar escapar algunas lágrimas de pesar por la pérdida, y sin embargo regocijarse al saber que está en la presencia del Señor.

Pero el gozo no puede coexistir con el pecado. Cada vez que un cristiano peca pierde su cántico. Y no es hasta que confiesa y abandona ese pecado, que le es restaurado el gozo de la salvación.

El Señor Jesús decía a Sus discípulos que se regocijaran cuando fueran injuriados, perseguidos y acusados falsamente (Mat_5:11-12). ¡Y así lo hicieron! No muchos años más tarde, leemos que salieron de la presencia del Sanedrín: “gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hch_5:41).

Nuestro gozo aumenta a medida que crecemos en el conocimiento del Señor. Al principio, quizás, podemos regocijarnos en medio de incomodidades pequeñas, enfermedades crónicas y molestias triviales. Pero el Espíritu de Dios desea llevarnos al punto donde podemos ver a Dios aun cuando las circunstancias sean peor que nunca y regocijarnos al saber que Su camino es perfecto. Sabemos que hemos llegado a la madurez espiritual cuando podemos decir con Habacuc: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Hab_3:17-18).


EL FRUTO DEL ESPIRITU

“El fruto del Espíritu es amor...”
(Gal_5:22).
La frase: “el fruto del Espíritu” nos enseña que las virtudes que en seguida se enumeran solamente el Espíritu Santo las puede producir. Un inconverso es incapaz de manifestar cualquiera de estas gracias y hasta los creyentes verdaderos son incapaces de generarlas por su propia fuerza. Cuando hablemos de estas gracias debemos recordar siempre que son de origen sobrenatural y que pertenecen a otro mundo.

El amor del que se habla aquí no es el eros de la pasión, o el filia de la amistad y del afecto, sino el amor ágape, que es la clase de amor que Dios nos ha mostrado y que desea que manifestemos a los demás. 

¡Permítanme ilustrarlo! El Dr. T. E. McCully fue el padre de Ed McCully, uno de los cinco jóvenes misioneros martirizados por los indios aucas en el Ecuador. 
Una noche, cuando el Dr. McCully y yo estábamos de rodillas en Oak Park, Illinois, vino a su pensamiento el Ecuador y el río Curaray que guardaba el secreto del paradero del cuerpo de Ed y oró así: “Señor, permíteme vivir para ver salvos a aquellos que mataron a nuestros hijos y poder abrazarles y decirles que les amo porque ellos aman a mi Cristo”. Al terminar y ponernos de pie, vi las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

Dios contestó esa oración de amor. Más tarde, algunos de aquellos indígenas aucas recibieron a Jesucristo como su Señor y Salvador. El Dr. McCully fue al Ecuador, conoció a los hombres que asesinaron a su hijo, les abrazó y les dijo que les amaba porque ellos amaban a su Cristo.

éste es el amor ágape. Lo reconocemos porque es imparcial y busca el bien supremo de los demás, atiende al sencillo y al importante, a los enemigos así como a los amigos. Es incondicional, nunca pide nada a cambio, es sacrificado, sin reparar nunca en el costo. Es desinteresado, se preocupa más de las necesidades de los demás que de las suyas propias. Es puro y está libre de todo rastro de impaciencia, envidia, orgullo, revancha o rencor. 

El amor es la virtud más grande de la vida cristiana. Sin ella nuestros esfuerzos más nobles son infructuosos.

EL FRUTO DEL ESPIRITU SANTO

“El fruto del Espíritu es... paz”
(Gal_5:22).
Tan pronto como somos justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Rom_5:1). Esto significa que la enemistad entre nosotros y Dios llega a su fin gracias a la manera eficaz con que Cristo ha tratado con la causa de esa hostilidad: nuestros pecados.

Tenemos también paz en la conciencia sabiendo que Cristo, habiendo consumado Su obra ha pagado la pena de nuestros pecados, y Dios los ha olvidado.
Pero el Espíritu Santo también desea que disfrutemos la paz de Dios en nuestro corazón. Esta paz es la serenidad y tranquilidad que vienen al saber que nuestros tiempos están en Sus manos y que nada puede sucedernos aparte de Su voluntad y consentimiento.

Es por eso que podemos permanecer tranquilos en toda circunstancia, por ejemplo, cuando se nos revienta un neumático en una autopista muy concurrida. No nos desesperamos ni perdemos la calma cuando el tráfico pesado nos hace perder el avión, sufrimos un accidente automovilístico o el aceite se quema en la cocina.

Esta paz maravillosa, fruto del Espíritu Santo, le permitió a Pedro dormir a pierna suelta cuando estaba en la cárcel, Esteban pudo orar por sus agresores asesinos, y Pablo confortó a los marineros en medio de un naufragio.
Cuando un avión vuela en zona de turbulencia sacudiéndose como pluma en un vendaval. Cuando el extremo de las alas se ladea hacia un lado y otro y los pasajeros comienzan a gritar y el avión se tambalea, cae súbitamente como en un vacío, y luego se eleva para después precipitarse en picado. En estas difíciles circunstancias, la paz de Dios en un creyente le permite inclinar la cabeza, encomendar su alma a Dios y alabarle sin importar cual sea el desenlace.

O para cambiar la ilustración, el Espíritu de Dios puede darnos paz cuando en el consultorio el médico nos dice: “Siento mucho tener que comunicarle que su tumor es maligno”. El Señor nos permite responder: “Doctor, estoy listo para partir, Dios me ha salvado por Su gracia y para mí esto será estar ausente del cuerpo pero presente con el Señor”.

En las palabras del hermoso himno de Bickerstith podemos tener “Paz, perfecta paz en este mundo oscuro de pecado... al apiñarse obligaciones apremiantes... con pesares surgiendo alrededor... con los amados lejos... sin conocer nuestro futuro” porque: “A Jesús conocemos, y en el trono él está sentado”.